Él me recriminó: "pero cómo me dices eso, si siempre me predicas que todo es posible...no te entiendo" y me quedé callado, pues mi respuesta fue intuitiva, claro me estaba contradiciendo y no encontraba la razón de haber dicho eso, pero lo creí profundamente.
Hoy con más ánimo, conversamos nuevamente, pues después de reflexionar, encontré la razón de mi respuesta en automático. Le dije hay una fórmula, disculpen por llevar a fórmula algo netamente social, pero lo leí en alguna parte y le encontré mucho sentido:
DESEMPEÑO EXCELENTE = ACTITUD * (HABILIDADES + COMPETENCIAS)
Es decir, tu currículo, tu historia, habla de tus competencias y habilidades logradas tanto en tu formación profesional o en tus capacitaciones, como en tu desempeño laboral o profesional. Personalmente cuando entrevisto a alguien, aparte del currículo y de hacer preguntas de puntualización y otras de carácter técnico, para validar estos antecedentes en conjunto con los de relacionamiento con personas que conozco, observo su actitud. Frente a situaciones hipotéticas, frente situaciones contingentes, frente a su pasado. Las habilidades y competencias son factores aditivos, pero la actitud no lo es, este es un factor multiplicativo de tu desempeño profesional.
Ahondando en el fútbol, hablando de Gary Medel quien no jugó ayer, ¿Alguien puede decir al ver su contextura física que juega como volante defensivo o central, y que es el central de la selección de su país y que tiene el reconocimiento de todos los equipos en los cuales ha jugado?, sin duda no es por sus habilidades y competencias, incluso por sus condiciones físicas, pues hay miles de jugadores más altos, más rápidos y más fuertes que él, sino por su actitud. Roberto Mancini, quien fue su director técnico en el Internacional de Milán dijo sobre él: "Si tuviéramos a once jugadores como él, ganaríamos todos los partidos".
No cabe duda que los equipos de Ecuador, Bolivia y Paraguay son en conjunto menos en términos de competencias y habilidades individuales que el chileno, lo que los transformó en mejores que nosotros en los partidos jugados este año, fue su actitud frente a nuestra selección.
Internamente en la empresa, para situaciones comerciales hablamos de "No despertar al león", para expresar la idea de manejar información con reserva, respecto de nuestra competencia, pues pienso que es eso lo que pasó, en forma simultánea, por un lado cohesión anímica de nuestros rivales y por otro, la soberbia de nuestro equipo que nos hizo subestimarlos, y eso en la cancha nos hizo ver inmensamente inferiores, en este caso el efecto de un factor multiplicativo de una actitud positiva, tremenda lección que es aplicable plenamente a nuestros equipos de trabajo profesional.
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