domingo, 26 de octubre de 2008

Recordando el "Perfume de mujer"

Conversando con un amigo en el avión yendo y viniendo de un viaje de Negocios ("de negocios" suena ostentoso y cambiaré la palabra de Trabajo a Negocios cuando viajemos en Business Class, estamos trabajando para ello) recordábamos diálogos de película, como los que anoté de "El lado oscuro del corazón", y vino al caso comentar la película Scent of a woman. Curiosamente la escena del avión, el diálogo de Al Pacino junto a su aprendiz, cuando acertadamente concluye el diálogo, "comenzaba su educación".

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Con mi amigo hemos tocado el punto varias veces, muchas veces, en varios años de amistad, pero nuestros diálogos todavía no superan los de esta entrañable película, no obstante, debo decirles que van mejorando, a medida que pasa el tiempo vamos recogiendo elementos de nuestro andar y adornamos nuestros ruidos guturales con frases hiladas con hilo cada vez más fino y hoy, manifiesto feliz, se acerca bastante al entendimiento del español arcaico.

Cuando hablamos, nos turnamos en respirar profundo, recordando, cerramos los ojos y evocamos alguna esencia, de esas que surgen de la mixtura de piel y frasco fino; del aroma del cuello amado y el mar; del jazmín de la abuela que hoy adorna mi casa; del limón de las manos de mi vieja; de los géneros de la casa de mi suegra; de ducha y jabón de ocasión; de vodka y baile; de vino blanco y velas; de flores de plazoleta; de moluscos al almuerzo; de tensión por quien tocará la puerta; de horas al final del primer reencuentro; de trabajo duro diario y de viaje largo sin dormir.

Una nota al margen, las mujeres tienen un perfume natural, ellas no lo notan, sólo un experto catador de perfumes lo puede notar, se expele por los pechos y en la espalda a la altura de las caderas, cómo explicar ese aroma... es parecido levemente al aroma residual que queda al comer ostiones (seguiré indagando en esto en el futuro), es suave delicado, como glutamato. Tengo una teoría, que ellas generan la versión en aroma, del sabor a umami.

Luego de esta evidente conducta animal, coincidimos con nuestro amigo, en una profunda y primitiva admiración por la mujer y su esencia, en todos sus sentidos, de la cual nos sentimos muy satisfechos.

En algo no coincidimos con mi amigo. La segunda cuestión que nos llena profundamente los sentidos, son en mi caso, el gusto por las motocicletas, una para rally o shopper, cualquiera está bien para mí. Para él una segunda preferencia sigue siendo el motivo de mi escrito, no menciono ni la tercera y cuarta para no redundar.

En una de esas escribo el diálogo, hoy no por que tengo sueño, sólo les dejo el hiper link para entiendan de lo que estoy apuntando.

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