El 11 de Septiembre de camino al trabajo en el metro, no llevaba audífonos así que me dediqué a escuchar conversaciones ajenas. Una de ellas, imposible de no escuchar, estoy seguro que todos junto a mí estábamos en lo mismo, interesados en los detalles de la conversación.
Dos muchachos estaban afirmados del fierro vertical y central del vagón, tras mío. Hablaban fuerte, como para que uno los escuche, se asuste, o los considere, o por alguna razón que no comprendo o simplemente eran sordos los dos, ya que hablaban en volumen alto. Me trajo de golpe al presente de nuestro país y a la realidad de muchos jóvenes. Era un muchacho y una joven ambos de 18 0 20 años, él con voz nasal ella con voz aguda, lo transcribo.
"él: Si poh, el hueón se echó a la mamá del loco... y después el compadre, el hijo, se lo echó 'e vuelta. Ahora está preso. Fui ayer a la Preliminar y conversé con el loco, en total la condena era como de trece años. Pero negociando yo creo que le van a dar como tres o cuatro.
ella: Si supe, que penca la huea', y ¿qué dice?
él: Está parao. Si me pasara una hueva así, yo no podría aguantarme loco, sabiendo que el hueón anda suelto, caminando y como era el hueón de parao' de raja. Yo le iría a balear la casa del longi no me importa na'."
En ese instante, me toqué la billetera y le puse el botón al bolsillo trasero y la mochila la acerqué a mi cuerpo miré para el lado y simultáneamente subí las cejas nos mostramos los dientes de abajo, con un sentimiento de incomodidad cómplice, con un par de pasajeros. Escuchábamos lo mismo indiscretamente.
"ella: Si igual poh. El otro día yo estaba trabajando y la hueona loca suelta, la que vive al lao', se puso a pelear con mi vieja en la casa. 'Que tanta huea' le gritaba mi mamá yo no sabía na' y cuando llegué en la noche, supe la cuestión con mi viejo, fui a verla, que te hay imaginao' mierda a quién vení a huevar ahora. No me costaba na ir a la casa a buscar el fierro, no me costaba na'.
él: Esa comadre, le gusta más que comer pan. ¡Oye poh!, el otro día vi al Juanpi, sí el loco anda mal, es poco alentao'. Yo traté de ayudarlo al loco. Le pasé 40 lukas para iniciar el negocio, pero no paso na' poh. No la supo hacer y ahora lo vi igual, el hueón es así...
Parlantes: Próxima estación Francisco Bilbao...
él: ... Sabí, Yo ya no voy a los deptos esta fome.
ella: Sí está fome, pero ayer se sintieron unos balazos salí a ver y había un hueón botao'. Brigida la hueva'. Me dijeron que le pegaron 4 balazos y se arrancaron.
ella: El otro día, loco buena la fiesta loco, me falopeé, pero era distinta, quedé dura era fuerte la hueva'. Si es fuerte a mi me picó la garganta y la nariz, se me secó...
él: Si el otro día salió mi cuñao' estaba en Colina uno, donde esta la gente de Quilicura, estuvo 5 años. buena onda el loco.
Parlantes: Próxima estación, Colón...
ella: Si por eso estoy trabajando ahora, para no tener mas problemas, oye me tengo que bajar, chao mono.
él: Ya mijita nos vemos cuando pueda voy a los deptos."
Se despidieron con un beso. Allí me dedique a mirarlos, ella era rubia, pecosa, de cuerpo firme, pero masisa y voluptuosa, de estatura baja. Él era grande, (en un enfrentamiento no sería muy favorable para mí, es lo que uno piensa en esas situaciones). Vestido de buzo y con zapatillas caras, no se veía marginal, pero listo para el escape, con pelo con gel y con un smartphone de no menos de 800 dólares, envidiable el telefonito. Llegamos a la estación terminal y caminé lento para no seguir junto a él, y me puse a escribir antes que se me olvidara mi escucha.
Mañana me pongo los audífonos será mejor.
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