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La monstruosa naturaleza sexual de los hombres y el escándalo
Todos ellos son casos de connotación pública que representan solo la punta del iceberg. Todos nosotros hemos visto, sabido o conocido de casos. Alguna vez vi en televisión una persona acusada de abusos a menores, daba la casualidad que coincidimos en alguna empresa. En la parroquia de mi barrio, un día el sacerdote desapareció, al tiempo se supo que tenía una o dos amantes al menos, dentro de sus feligreses.
No solamente en la iglesia católica, pues el denominador común no es la religión. En mi origen protestante, supe de pastores evangélicos que abusaban de niños y de sus hermanas de Fe, su objetivo, las más desvalidas o vulnerables emocionalmente, preferentemente jóvenes y viudas. En el ámbito de la educación, conozco de un caso (reconozco que no hice nada al respecto) donde el sostenedor de un colegio particular subvencionado "implementó" una evaluación de desempeño que incluía una "performance" de la profesora para asegurar su permanencia en el colegio y de esta forma renovar por un año más su contrato. También me comentó un amigo, en la época donde las vendedoras de AFP ofrecían un teléfono inalámbrico o bicicleta mountain bike, o bien, un encuentro furtivo para garantizar el cambio de institución previsional. Nuestros "cafés con piernas" del centro de Santiago son la personificación del tratamiento objetual de las mujeres, que son tratadas como un bien de consumo. Son comentados en el extranjero, pues fuera no serían permitidos, esto habla de nuestra visión primitiva tanto de la sexualidad; del mercado y de nuestro doble estándar moral.
De tanto ejemplo, quedo en una posición complicada por ser hombre, esposo y padre y me pregunto ¿Cuál es mi rol en la convivencia? pues tengo impulsos, surjen en mi cabeza imágenes, recuerdos, arrepentimientos, fantasías todas incomentables. También pienso, ¿Qué es ser hombre? ¿Cuál es el comportamiento correcto y aceptado por las mujeres?, para mi mujer; para mis hijas; hermanas; tías; amigas; colegas; alumnas; jefas y otras.
El artículo me motivó a comentar mi pensamiento. Esto lo he conversado con otros hombres, pero solo parcialmente, ya que puedo parecer un poco delicado y de seguro sería sujeto de bullying. Voy al tema y defino: Nuestra naturaleza sexual es violenta y punto (la masculina, al menos) y eso nos tiene como la especie dominante en nuestro planeta, no cabe duda que ha sido exitosa en términos de generar población, pero por todo lo anterior ¿Es saludable nuestra sexualidad actual en la dimensión completa del ser humano (si alguna vez lo ha sido) ?.
Piensen en esto, con la cabeza fría por su puesto, ¿Qué pensarían sus hijos (as) pequeños si los sorprendieran en dos momentos de un "acto amoroso ideal"?, al inicio y al final. Primero una aclaración, pienso que un "acto amoroso ideal" es un proceso de dos pasos, en principio, hay cuidado, suavidad sonrisas, velas, música, caricias ¿Y al final? lucha, frenesí, apriete de dientes, groserías, desenfreno y descontrol. Los niños quedarían en shock (todos los que han sorprendido sus padres hablan de eso), pues es un acto difícil de explicar si no se ha vivido, nuestro comportamiento es tan distinto y es eminentemente agresivo, sobre todo el final.
Entonces, lo que queda a mi juicio es que nos expliquen a los hombres, que nos eduquen sobre la sexualidad, pues es ES UN PROCESO amoroso, qué se inicia lento y termina , como todos sabemos. El problema es justamente cómo somos educados los hombres, somos instantáneos, todo rápido, sin ceremonia, sin rito. Como lo expresa malamente la pornografía (la que conozco) ya que distorsiona la realidad y nos distrae de este hermoso proceso sensual en donde nos encontramos dos personas, desde veredas opuestas, pero que no me cabe duda que disfrutamos ambos géneros por igual. El inicio del gusto femenino y el término del gusto masculino, el desafío para nosotros los hombres es aprender a disfrutar y a manejarse en las dos fases, debemos partir en femenino y esto debemos enseñarlo a nuestros hijos varones, es lo que nos corresponde.
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