Primero, mi esposa, he sentido tanta presión como para hacer rebentar 10 ollas marmitas. En otra época, con mi actitud anterior, mi ánimo no era el mejor con mi familia, actuaba motivado por él, no dando oportunidad de entenderme, le contaba los problemas cuando ya estaban resueltos o cuando ya no había nada que hacer. Ahora es distinto, me he descargado con ella y ha sido un apoyo increíble, aunque se ha producido lo que no quería, le he transmitido mi preocupación, pero al fin de esto se trata la vida y me ha tenido satisfecho. Las arengas de la pareja son contundentes y se escuchan a todo volumen.
Lamentablemente, no cuento con ella todo el día, y el ánimo ha venido de mi Fe, en los momentos duros, el "Padre Nuestro" ha sido fundamental, su construcción, mantiene un equilibrio interno y nos mantiene conectados con el mundo, son palabras para agradecer y perdonar con cada frase con mucho significado. De estos rezos, conversaciones predefinidas, derivé al diálogo libre con el ser supremo. Son diálogos de duda, de consejos, de inconformidad, de agradecimiento y reproche. Es un diálogo, de mí hacia el universo, sin respuestas.
Por otra parte, no siempre lo hago, pero los diálogos conmigo mismo los había evitado inconscientemente, no obstante, se han repetido con frecuencia, Acá el diálogo en primera persona y en segunda y tercera también, parece esquizofrenia, pareciera que más de una persona interactúa internamente, el ser optimista y el pesimista, con posturas distintas, la pugna entre dejarse llevar y luchar, las discusiones con palabras de grueso calibre, de auto flajelación y del que, testarudamente insiste ante la adversidad. Es un diálogo vivo, con preguntas y respuestas inmediatas.
Mientras todo esto se genera diariamente, una conversación distinta me ha hecho muy bien, una persona al verme decaído, me dijo que alguien que trabajaba con él, en una postura pugilística, haciendo sombra, lanzando ganchos y upper caps y esquivando golpes ficticios, le decía, "ya poh, que vengan los problemas, acá los resolvemos". Que importante, la actitud, la postura física y el ánimo, créanme hacen diferencia.
Y un regalo para mí, alguna vez me gustaría tener la convicción y el poder para decir el siguiente diálogo, de la Película "Un domingo cualquiera"...


