domingo, 7 de octubre de 2012

Rascándome con cenizas y mazorcas

En el último tiempo he estado volcado hacia adentro, tratando de recuperarme de problemas. He estado  callado con mis pares, pero he concentrado mis diálogos con personas muy importantes para mí.

Primero, mi esposa, he sentido tanta presión como para hacer rebentar 10 ollas marmitas. En otra época, con mi actitud anterior,  mi ánimo no era el mejor con mi familia, actuaba motivado por él, no dando oportunidad de entenderme, le contaba los problemas cuando ya estaban resueltos o cuando ya no había nada que hacer. Ahora es distinto, me he descargado con ella y ha sido un apoyo increíble, aunque se ha producido lo que no quería, le he transmitido mi preocupación, pero al fin de esto se trata la vida y me ha tenido satisfecho. Las arengas de la pareja son contundentes y se escuchan a todo volumen.

Lamentablemente, no cuento con ella todo el día, y el ánimo ha venido de mi Fe, en los momentos duros, el "Padre Nuestro" ha sido fundamental, su construcción, mantiene un equilibrio interno y nos mantiene conectados con el mundo, son palabras para agradecer y perdonar con cada frase con mucho significado. De estos rezos, conversaciones predefinidas, derivé al diálogo libre con el ser supremo. Son diálogos de duda,  de consejos, de inconformidad, de agradecimiento y reproche. Es un diálogo, de mí hacia el universo, sin respuestas.

Por otra parte, no siempre lo hago, pero los diálogos conmigo mismo los había evitado inconscientemente, no obstante, se han repetido con frecuencia, Acá el diálogo en primera persona y en segunda y tercera también, parece esquizofrenia, pareciera que más de una persona interactúa internamente, el ser optimista y el pesimista, con posturas distintas, la pugna entre dejarse llevar y luchar, las discusiones con palabras de grueso calibre, de auto flajelación y del que, testarudamente insiste ante la adversidad. Es un diálogo vivo, con preguntas y respuestas inmediatas.

Mientras todo esto se genera diariamente, una conversación distinta me ha hecho muy bien, una persona al verme decaído, me dijo que alguien que trabajaba con él, en una postura pugilística, haciendo sombra, lanzando ganchos y upper caps y esquivando golpes ficticios, le decía, "ya poh, que vengan los problemas, acá los resolvemos". Que importante, la actitud, la postura física y el ánimo, créanme hacen diferencia.


Y un regalo para mí, alguna vez me gustaría tener la convicción y el poder para decir el siguiente diálogo, de la Película "Un domingo cualquiera"...


domingo, 12 de agosto de 2012

¡Si se puede!

Cuando comencé a trabajar en Santiago en un banco, conocí un colega que tuvo licencia médica por estrés, en ese tiempo no era frecuente que se diera un caso así, además, que aquellos profesionales TI que les daba esta dolencia,  caían en una especie de halo de desgracia. No se tomaban las licencias médicas y tampoco se las autorizaban.


Yo pensaba que las personas que sufrían de estos trastornos carecían de energía, de amor propio o simplemente encubrían alguna incompetencia profesional, todo esto mientras vivía mi camino de ignorancia. La vida es sabia y nos hace entender las cosas de la mejor manera.

Por circunstancias personales, tuve que ir a un médico especialista y me explicó, cómo sienten las personas que padecen un trastorno anímico, cosa que no entendía hasta muy adulto. Es cómo si vieran la vida con anteojos oscuros, aunque las oportunidades fluyan a su alrededor, aunque estés rodeado de buenas personas, de amor y fortuna, el día brillante se ve gris, la energía no fluye, la autoestima baja, la vida se detiene, se dificulta la comunicación y surge el aislamiento, las persona no quiere luchar y no encuentra razones para querer vivir. Es como vivir en un mundo paralelo.

Luego de eso empecé a cambiar de opinión, hasta que perdí un familiar muy cercano y luego un par de meses después me comenzó a ir muy mal en el trabajo. Me costaba levantarme cada día, por diversas circunstancias empecé a aislarme, a almorzar solo, los fines de semana me levantaba muy tarde, almorzaba y de vuelta a la siesta, hubiese dormido los días enteros. Veía cómo se acumulaban mis tareas domésticas sin hacer y eso me ponía cada vez más triste. Me tuve que encargar de tareas de liderazgo en un nuevo trabajo, pero mi cara no cuadraba con mi discurso, cuando indicaba órdenes, mi expresión corporal era insegura y fue tan notorio que me lo comentaron, me flaqueaba la voz y eso me afectaba cada vez mi estado de ánimo.

No me daba cuenta, pero caí en eso que castigaba cuando joven, y no lo anticipé de pronto me encontraba en ese estado, por suerte cuento con mi familia, que me ha apoyado día a día, todos esos aburridos días, y lo peor es que sólo uno se percata cuando comienza a salir del agujero. 

Hace algunos año viendo un partido por TV en un mundial de fútbol vi a un equipo latino, México creo, jugando con otro equipo superior, perdiendo 3-0 jugaban mal, pero la gente comenzó a alentarlos, "¡Si se puede, Si se puede!" la gente se contagió y el aliento bajó a la cancha. Poco a poco, comenzaron a mejorar, y empataron el partido la gente deliraba y eso que al principio me pareció algo ridículo, empezó a tener sentido. En esos días, recordaba la imitación de Kramer a Nicolás Massú, me decía "¡Vamos huevón, vamos, tienes que salir adelante, recordaba el rostro de mis niños, y me decía no tienes oportunidad de hacerlo mal, no puedes fallar otra vez, vamos huevón, despierta!" con alguna que otra oración y a mitad del día recuperaba el tono.

Por suerte, estoy teniendo mejor ánimo, pero hay otras personas con menos suerte y es necesaria ayuda externa, a pesar que estoy viendo la luz, siento que para acelerar el proceso, buscaré ayuda, alguien que me ayude a quitar mis lentes oscuros.

sábado, 2 de junio de 2012

Esto es importante, lo de más es música...


Esta semana, en el late show que conduce Julio Rodríquez en el cable, estuvo Erick Pohlhammer e hizo un comentario que me anima a escribir un poco. Cuando los políticos o ejecutivos o cualquier otro ser notable, dice: "esto es lo importante...y lo demás es música o, lo demás es poesía", no había reparado en el lenguaje brutal y discriminatorio, menospreciando las artes y las personas se dedican a eso y dando a entender que no importa.

Yo no puedo trabajar sin música, mi mente no vuela y lo que más quiero en mi interior es escribir, mi hijo mayor está estudiando música, una decisión valiente y que apoyo no sin dificultades, pues estamos conscientes de las implicancias que tendrá en su vida. Personalmente, las artes me llenan el alma, desempolvar un viejo libro sentir el placer al leer una frase que expresa más de lo literal y que dura días en los pensamientos, encontrar videos en Internet de la música y en mi idioma que escuchaba de niño, me reconecta con mi esencia, y me reconforta más que un artilugio que luego de comprarlo pierde su valor.

La economía financiera es la que tiene al mundo colgando de un hilo, un hilo tan delgado como el griego. Infla los ingresos de los ejecutivos que compiten vorazmente entre ellos generando insatisfacción en los que no lo tienen. Se acumula tanto poder en personas que no tienen los atributos morales ni la visión para entender  las consecuencias de sus acciones. Estas exigencias financieras se sustentan y son las bases de la sociedad de consumo, que nos excita incentivando la compra de bienes que no necesitamos, que nos conduce a desecharlos en ventas de garage o en "feria de las pulgas" cuando estos bienes comienzan a atorar la vista de nuestros closets. Me sorprendo a mi mismo, no usando ropa en buen estado, pero cuyo color o cuya cantidad de botones ya no se lleva.

Esta es una situación tan ajena a nuestra vivencia de sociedad austera de sólo unas décadas atrás, observo a mis hijos y pienso qué distinto fui criado yo, con tan poco me entretenía, me decían "anda a jugar con tierra" y eso efectivamente hacía, y me divertía cual chancho en barro, no necesitaba un artefacto i-* que me pudiera sacar el aburrimiento compulsivo de nuestros jóvenes, artefactos adorados como objetos de culto.

La poesía y las artes son trascendentes y por eso no son valoradas, cambiar el foco no nos hará más desarrollados, pero sí más satisfechos, más tranquilos, más felices.

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