1. Me pueden acusar de acoso. De ser un descontrolado, un sátiro.
2. Si hablamos de igualdad, no deberían existir los días de la mujer. Se recuerdan por los maltratos que sufrieron, al igual que el día del trabajador y esto al parecer continua.
Todos debemos tratarnos como personas, sin diferencia de sexo; se debieran terminar con los poemas de amor y quemar la obra entera de Neruda, pues violó una niña asiática. Terminar con todo ademán de admiración a hacia el cuerpo femenino o de su comportamiento, desconcertante a veces (eso pasa por no emitir comentario alguno cuando nos preguntan "¿Cómo me veo?"). Terminar con el reggaetón y su lenguaje "explicit" según el Spotify. Controlar el deseo y las miradas instintivas y todo eso que los otros hombres sienten y hacen sin pensar, pues cuando uno piensa ya es tarde, ya se siente el dolor en las costillas, yo no por supuesto.
En vez de "ellas" o "ellos poner "ell@s", eliminar los urinarios para los hombres, pues son discriminatorios, hacer baños unisex como en casa, pero con tapa que no se cae mientras uno lo usa, o mejor aún, que aprendamos a orinar sentados y evitar eso que las hace enojar.

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